Cuando llegamos a la playa no había nadie en el agua, y allí fuimos nosotros a bañarnos. De repente mi padre dijo que había notado un calambrazo en el costado. Y mi hermana y yo salimos corriendo del agua pero mi padre dijo que había sido una broma. Nos seguimos bañando y mis padres salieron del agua y me hermana y yo nos quedamos. Viene mi madre toda nerviosa gritando que saliésemos del agua porque a mi padre le había picado una medusa y tenía una roncha enorme en el costado. Parecía la piel de una lagarto.
Fotos: Sandra Aramburo
